#TEXTOS1

Las calles están abarrotadas de gente de todo tipo. Hombres con traje y corbata junto a mujeres de blusa y falda destacan sobre el resto de caminantes cuyas ropas desvelan su posición social. El sol calienta bajo el cielo azul celeste. Mucha gente yace agitando el abanico para aliviar el sudor que corre por su rostro rojizo. A la derecha una larga fila interminable de taxis esperan fuera de sus coches a que alguien necesite de sus servicios, mientras que de fondo se puede oír música de un canal de radio. De vez en cuando, sentados en el suelo, con ropas sucias y rotas, y la cabeza baja también los mendigos esperan, pero no esperan a nadie en concreto, esperan caridad, ayuda, algo para terminar el día con un trozo de pan en la boca. Pero la gente no los mira, los ignoran como si formasen parte del color de la pared. Más adelante chicos jóvenes con una camiseta roja de "Save the children", una carpeta y un bolígrafo acechan gente interesada en colaborar con la causa, ellos tienen más éxito que los mendigos.

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